Política antispam (uso aceptable)
1. En resumen
A través de Azimea solo envías emails a personas que han elegido recibirlos de ti o que te han comprado algo. Cada email dice claramente quién lo envía y permite darse de baja con un clic. Si demasiados destinatarios se quejan o demasiadas direcciones no existen, el envío se detiene automáticamente.
Estas reglas no son un trámite. Los emails de todos nuestros clientes salen del mismo servidor de envío. Una sola cuenta que envíe spam puede hacer que Gmail, Yahoo u Outlook bloqueen los emails de todos, también los tuyos.
2. A quién se aplica
La política se aplica a cada cuenta de Azimea y a cada email enviado a través de Azimea: campañas, flujos automáticos (carrito abandonado, después de la compra) y emails transaccionales enviados por la API. Respondes de todo lo que envían los usuarios de tu cuenta y las claves API que crean.
3. A quién puedes escribir
Solo puedes enviar emails de marketing a:
- personas que han dado su consentimiento para recibir emails de tu tienda mediante una acción clara (por ejemplo, han marcado una casilla que no venía marcada o se han suscrito con un formulario);
- clientes existentes, que te han comprado algo, sobre productos o servicios similares, siempre que en el momento de la compra hayan tenido la posibilidad de negarse y que cada email les ofrezca darse de baja (Directiva ePrivacy, art. 13.2; en España, art. 21.2 de la LSSI).
Debes poder demostrar, si te lo pedimos, de dónde viene cada dirección y con qué base legal le escribes. Azimea guarda la base legal de cada contacto que llega de la tienda; para los contactos que vienen de otras fuentes, la prueba es responsabilidad tuya.
Los emails transaccionales (confirmaciones de pedido, facturas, códigos de acceso) los envías solo como consecuencia de una acción del destinatario, y no los usas para colar publicidad.
4. Lo que no puedes hacer
- enviar a listas compradas, alquiladas, prestadas o recibidas de otras empresas, por muy «limpias» que se declaren;
- enviar a direcciones recopiladas automáticamente de webs, redes sociales o directorios públicos, o generadas siguiendo un patrón (por ejemplo, info@ o contacto@ para una lista de dominios);
- escribir a personas sin su consentimiento o sin otra base legal, incluidos los antiguos suscriptores que se han dado de baja;
- usar un asunto engañoso, que no se corresponde con el contenido, o un remitente falso o que se hace pasar por otra empresa;
- esconder, desactivar o dificultar la baja: por ejemplo, escribirla con letras invisibles, pedir una contraseña o motivos, o seguir enviando después de que alguien se haya dado de baja;
- saltarte la lista de direcciones bloqueadas volviendo a importar direcciones que han rebotado, se han dado de baja o han denunciado spam;
- repartir el envío entre varias cuentas o dominios para saltarte el límite diario o una suspensión;
- enviar contenido ilegal: estafas, phishing, programas maliciosos, productos o servicios prohibidos por la ley, contenido que vulnere los derechos de otros o que incite al odio.
5. Lo que debe incluir cada email
- el nombre de la tienda o de la empresa que envía, fácil de reconocer para el destinatario;
- una dirección de remitente de tu dominio, autenticado en Azimea (SPF, DKIM, DMARC);
- en los emails de marketing, un enlace de baja visible que funcione con un clic. No puedes quitarlo ni esconderlo;
- un asunto que diga con honestidad de qué trata el email.
6. Los umbrales que vigilamos
Vigilamos, en cada cuenta, cuántos destinatarios marcan los emails como spam y cuántas direcciones los rechazan definitivamente. Solo juzgamos las cifras a partir de 200 emails enviados.
| Señal | El límite diario deja de crecer | El envío se detiene |
|---|---|---|
| Quejas por spam | por encima del 0,1 % | por encima del 0,3 % |
| Direcciones rechazadas definitivamente | por encima del 2 % | por encima del 5 % |
El umbral del 0,3 % para las quejas es el que Gmail y Yahoo exigen públicamente a los remitentes. Por encima de él, los proveedores empiezan a rechazar los emails de todos los que envían desde las mismas direcciones IP.
Cada cuenta empieza con un límite diario pequeño, que crece mientras las cifras están limpias. El límite crece según tu forma de enviar, no según el plan que pagas.
7. Qué pasa si se incumple
- La suspensión automática. Si se supera un umbral de suspensión, el envío de la cuenta se detiene en el acto y el motivo aparece en la aplicación. La cuenta entra en cuarentena y no se reactiva sola.
- El análisis. Una persona de nuestro equipo revisa qué se ha enviado y a quién. Podemos pedirte que nos muestres de dónde vienen las direcciones y que limpies la lista.
- La reactivación. Si el problema queda aclarado y resuelto, reactivamos el envío.
- La resolución del contrato. Ante incumplimientos graves (listas compradas, phishing, contenido ilegal) o repetidos, podemos cerrar la cuenta, conforme a los Términos y condiciones.
También podemos detener el envío sin que se haya superado un umbral si vemos señales claras de abuso, por ejemplo una queja por spam que nos llega directamente de un proveedor de email. Te explicamos por qué lo hemos hecho.
8. Cómo denunciar un abuso
¿Has recibido un email no deseado enviado a través de Azimea? Escríbenos a abuse@azimea.com. Para encontrarlo rápido, envíanos el email recibido como archivo adjunto o copia sus encabezados completos. Leemos cada denuncia y la tratamos de forma confidencial: no le decimos al remitente quién la ha hecho.
Si eres destinatario y solo quieres dejar de recibir emails de una tienda, usa el enlace de baja del email. Tu dirección pasa a la lista de direcciones bloqueadas de esa tienda.
9. Cambios en la política
Podemos actualizar la política cuando cambien la ley, los requisitos de los proveedores de email o el funcionamiento de Azimea. Te avisaremos por email antes de que un cambio importante entre en vigor. La fecha de la última actualización figura al principio de la página.
Preguntas sobre esta política: suport@azimea.com.